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El código Da Vinci: ¿verdad o ficción?


20.07.2007 - ART0002 - RESUMEN DEL PROYECTO FINAL DE BACHILLERATO DE LUIS ALEJANDRO MEDINA VILLARROEL

 

Contenido

Introducción

El Código Da Vinci es una popular novela de ficción conspirativa/detectivesca religiosa creada por Dan Brown (llevado al cine en una película dirigida por Ron Howard) que se ha convertido en un fenómeno de ventas alrededor del mundo –un verdadero acontecimiento de la cultura de masas. En ella, los protagonistas se ven envueltos en un thriller de aventuras en el que reinterpreta el cristianismo histórico mientras se descifra la simbología secreta de las pinturas de Leonardo Da Vinci.

A pesar de ser una novela de ficción, su argumento no se vende como una fantasía, con un pasado alternativo o en una Europa imaginaria. Los hechos presentados, a pesar de ser ficticios, se presentan como si tuvieran una base sólida histórica y teológica. Incluso en sus propias palabras, las descripciones de obras de arte, arquitectura, documentos y rituales secretos son fidedignos, y él mismo era inicialmente escéptico, aunque luego de tres viajes a París y un montón de entrevistas, se convirtió en creyente.

Sin embargo, la bibliografía seria escasea en el trabajo de Dan Brown, compuesta por libros pseudo históricos, conspirativos y de la Nueva Era. Esto no detiene, no obstante, a periodistas alrededor del mundo de alabar el trabajo de investigación detrás de la obra.

El propio Dan Brown dice creer que algunas de las teorías discutidas por los personajes tienen mérito, aunque cada lector debe escoger si quiere creer o no; aunque agrega al final que las pruebas del secreto detrás de El Código Da Vinci eran demasiado significativas para desecharlas. Teniendo por base este planteamiento, conviene adoptar una posición; dependiendo de la validez de los argumentos, se puede creer o no creer.

A continuación, se enumerarán los argumentos y afirmaciones que Dan Brown hace en su obra El Código Da Vinci y se contrastarán con los datos históricos y teológicos a los que se refieren.

 

Jesucristo y La Biblia

Jesucristo no es Dios y nadie creía que lo fuera hasta el Concilio de Nicea en el 325 después de Cristo.

En realidad, Jesucristo fue considerado Dios por los cristianos desde hacía al menos 250 años antes del Concilio de Nicea, de cuando datan los cuatro Evangelios Canónicos (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), los Hechos de los Apóstoles y el resto de documentos encontrados en el Nuevo Testamento. En todos estos documentos, Jesucristo es llamado por amigos y enemigos Dios, Señor e Hijo de Dios.

Luego, en el siglo II, numerosos Padres de la Iglesia, santos, obispos y mártires llaman a Jesucristo explícitamente Dios, Señor e Hijo de Dios, con incluso un rudimentario entendimiento de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo; tres personas en un solo Dios).

En el Concilio de Nicea, adicionalmente, la materia de la discusión eran las enseñanzas de un sacerdote herético llamado Arrio que, en Alejandría desde el 319 d.C., enseñaba que Dios Padre y Jesucristo no eran los mismos, y que Jesucristo era en realidad un dios menor. En el Concilio, compuesto por aproximadamente 300 obispos, sólo dos votaron a favor de la postura de Arrio, mientras que el resto optó por la opinión de que Jesucristo y Dios Padre están compuestos por la misma esencia, y que Jesucristo fue el Hijo engendrado, no creado. No se cuestionaba la divinidad de Jesucristo, y no fue una votación cerrada.

Finalmente, la vida de Jesucristo cumple cada profecía dicha sobre el Mesías en el Viejo Testamento.

Para nombrar a Jesucristo “Dios”, los aspectos terrenales de su vida (como su matrimonio con María Magdalena), que eran cubiertos en los evangelios gnósticos (que eran alrededor de 80), debían ser omitidos del canon oficial de la Biblia

Si el Nuevo Testamento es revisado, se puede apreciar que se habla de Jesucristo en términos enteramente humanos: Él camina, come, llora, ríe, siente dolor, siente ira justificada, etc. Su única diferencia con un ser humano normal es que no cedió a la tentación, por lo cual permaneció sin pecado.

El celibato de Jesucristo (el cual no puede ser rebatido por textos gnósticos, apócrifos ni, evidentemente, bíblicos), no hacen a Jesucristo menos humano, teniendo en cuenta que profetas como Juan el Bautista, Jeremías, Moisés, e incluso personajes del Nuevo Testamento como San Pablo fueron célibes.

Incluso en el texto del Evangelio de Felipe (evangelio gnóstico) del que se deduce en El Código Da Vinci que Jesucristo y María Magdalena están casados, la palabra utilizada es “compañero”, la cual no implica un matrimonio. Igualmente, en el texto del Evangelio de María Magdalena (otro evangelio gnóstico) donde se narra que Jesucristo y María Magdalena se besaban en la boca, y los apóstoles sentían envidia, analizado en contexto, revela que en realidad el beso en la boca era un ritual de los gnósticos a través del cual “transfieren la gnosis o conocimiento”, lo cual era la base de su “espiritualidad”, por lo cual la envidia de los apóstoles significa que ellos querían que Jesucristo los besara en la boca. Los evangelios gnósticos, vale la pena destacar, no tienen fundamento histórico probado y fueron escritos mucho después de los evangelios canónicos.

Sobre los 80 evangelios “considerados para el canon de la Biblia”, esto es falso ya que sólo los 4 evangelios canónicos fueron considerados, al ser los primeros escritos hechos sobre la vida de Jesús y, además, por ser los únicos citados por escritos posteriores de santos, mártires y padres de la Iglesia. Adicionalmente, el Nuevo Testamento no posee características mitológicas; no es arbitrario, ni está sobrecargado, ni se contradice, y además no hubo tiempo para que se desarrollaran mitos. Igualmente, los que habrían atestiguado los eventos estaban aún vivos, y habían sido torturados y perseguidos por los hechos que estaban siendo narrados; estos testigos habrían desacreditado y hasta destruido cualquier texto fantasioso que no se ajustara a la realidad. Los Rollos del Mar Muerto no tienen nada que ver con Jesús de Nazaret, los Manuscritos de Nag Hammandi son en su mayoría evangelios gnósticos y estos evangelios, pese a tratar en parte sobre Jesucristo y sus apóstoles, no se centra en estos, y se basan en una “teología gnóstica” donde la salvación procede no de la gracia de Dios, sino de un conocimiento esotérico (gnosis). Los gnósticos, además, sentían desprecio por el cuerpo y las relaciones sexuales, eran machistas y elitistas.

 

María Magdalena y el Santo Grial

María Magdalena era el Santo Grial, que en lugar de una copa era una mujer que llevaría en su vientre la sangre de Jesucristo, con quien había mantenido relaciones sexuales. Al momento de la crucifixión estaba embarazada y, por seguridad del bebé, tuvo que huir a Francia

María Magdalena fue seguramente una discípulo muy cercana a Jesucristo, llegando a ser llamada la segunda más amada. Sin embargo, el hecho de que María Magdalena estuviera embarazada y tuviera en su seno el linaje de Jesucristo es falso según lo establecido sobre el celibato de Jesucristo.

Igualmente, el Santo Grial era la copa o vaso en la que Jesucristo tomó el vino en la Última Cena, también interpretado como el plato donde Jesucristo comió del cordero pascual con sus discípulos, donde luego José de Arimatea recolectaría la sangre de Cristo crucificado. La palabra Grial proviene del latín Gradalis o Gradale, que significaba plato o vaso, de donde se deriva el francés graal, greal o greel, para desembocar en el inglés grail y en el castellano grial. La explicación de San greal como derivación de sang real (sangre real) aparece en la Edad Media tardía, pero se refiere no al linaje real de Jesucristo, ni a María Magdalena, sino literalmente a la sangre de Jesucristo, en forma de vino en la Eucaristía o como la sangre recogida por José de Arimatea. Por esto, la búsqueda del Santo Grial era tan noble entre los caballeros cristianos. No existen registros históricos de que la búsqueda del Santo Grial se refiriera a la búsqueda de los huesos de María Magdalena.

En lo que a la huida de María Magdalena de Tierra Santa respecta, existe una leyenda medieval del siglo IX en la que María Magdalena es milagrosamente transportada a Francia, pero no dice nada sobre griales (sobre cuyas leyendas aparecen entre los siglos XII y XIII) ni sobre María Magdalena estando embarazada.

Por el peligro que la figura de María Magdalena representaba para la Iglesia, esta comenzó una campaña de desprestigio para transformarla en una prostituta y así ocultar su relación con Jesucristo, y el hecho de que ella, en lugar de San Pedro, debía ser la cabeza de la Iglesia.

En realidad, la concepción de María Magdalena como una prostituta se origina en el 200 D.C, cuando Tertuliano igualó a María de Betania con la mujer pecadora de Lucas, ya que las dos habían ungido los pies de Jesús y luego secado con sus cabellos. Posteriormente, el Papa San Gregorio igualó a María de Betania y a la mujer pecadora con Santa María Magdalena; esto no con el propósito de desprestigiarla, sino para demostrar el poder del perdón de Dios para cada persona. Este error, sin embargo, es reconocido como tal en la Iglesia Católica y no la detiene de ser santa, de ser venerada, de tener iglesias y templos nombrados en su memoria y de tener el segundo puesto en el corazón de Jesucristo después de Pedro. De hecho, su figura es tan importante en los evangelios que es ella quien acompaña a la Virgen María al pie de la cruz en el Gólgota y es la primera testigo de la resurrección.

En cuanto a María Magdalena como la cabeza de la Iglesia, esto no aparece en textos bíblicos ni gnósticos y, adicionalmente, el cambio de nombre de San Pedro (quien era originalmente Simón) lo efectúa Jesucristo porque la palabra Pedro en arameo (Kepha) es igual a la palabra piedra; es una alegoría al hecho de que Pedro sería la piedra sobre la que Jesucristo edificaría su Iglesia. Asimismo, no se tiene referencia de María Magdalena siquiera como una líder de la Iglesia, aunque definitivamente como una discípula cercana.

 

Constantino y la Iglesia Católica

Constantino no fue cristiano, sino pagano y su impulso al cristianismo tenía propósitos meramente políticos. Fue él el responsable de divinizar a Jesucristo y de mezclar el cristianismo con el paganismo adorador del sol

Constantino fue un emperador romano, nacido en Naissus (moderna Yugoslavia) alrededor del 280 D.C, y su conversión al cristianismo data del 312 D.C. Su cristianismo se prueba por las numerosas iglesias que hizo construir, su apoyo a los obispos (a quienes dio derechos judiciales), las visiones que tuvo de Cristo (según las cuales estampó cruces en los escudos de sus soldados), sus edictos de tolerancia religiosa a los cristianos (que otrora habían sido perseguidos brutalmente), su soporte a reinos cristianos como el armenio, su exhortación a diversos pueblos (y a parientes cercanos) de convertirse al cristianismo, su estudio de las Escrituras (según las cuales decretó fiestas religiosas para los cristianos, celebradas incluso en su palacio), su apoyo religioso y moral hacia los obispos y finalmente su bautismo, que a pesar de haber sido en el lecho de muerte no fue en contra de su voluntad –en realidad, el bautismo en el lecho de muerte era muy común.

La adoración del sol era común en el imperio romano, mas sin embargo no tuvo nada que ver con la deificación de Jesucristo. En realidad, Constantino incluso prohibió la adoración del gobierno romano y del César, quien era supuestamente un dios, para suplantarlo con la adoración del Dios cristiano.

La Iglesia es machista, por lo cual se esforzó en eliminar todas las culturas que divinizaban a las mujeres, eliminó a la Diosa en un intento de alejar la atención de la divinidad de María Magdalena, suprimió al cristianismo gnóstico que tenía presente el equilibrio masculino-femenino; todo esto mediante tácticas de guerra que continúan en el mundo moderno

Las sociedades (y religiones) patriarcales han existido desde tiempos inmemoriales. Las religiones paganas que adoraban diosas no las tenían por encima de los dioses masculinos (Zeus no era menos que Afrodita, Osiris no era menos que Isis). El hecho de que la Iglesia atacara al paganismo no se debía a su culto a diosas femeninas, sino a su percepción de varios dioses, contraria al monoteísmo cristiano.

Decir que la Inquisición fue puesta en marcha para eliminar a los adoradores de lo femenino es inexacto, teniendo en cuenta que en la Inquisición la meta era eliminar las herejías y la brujería; no todas las víctimas eran mujeres, y la mayoría de las ejecuciones tuvieron lugar no por la mano de la Iglesia Católica, sino por las sectas cristianas protestantes luteranas y calvinistas en Alemania. Igualmente, griegos, vikingos, romanos, egipcios, todos luchaban contra la brujería que contradecía su religión en la antigüedad. Por esto, decir que la lucha contra la brujería era un esfuerzo por silenciar una religión matriarcal precristiana carece de fundamento.

El machismo, por tanto, no es culpa de la Iglesia Católica, que, en retrospectiva, incluso daba más importancia a las mujeres que las culturas que la rodeaban, por la adoración de la Virgen María como la criatura humana más santa de la historia, e incluso al admitir que fue María Magdalena la primera en ver a Jesucristo resucitado.

Igualmente, la Iglesia Católica no habría tenido motivos para ocultar a un Cristo casado, teniendo en cuenta que la Iglesia apoya el matrimonio; esto además teniendo en cuenta que la doctrina principal del cristianismo no es que Jesucristo era célibe, sino que murió en la cruz por los pecados de la humanidad y luego resucitó.

Las costumbres cristianas (la comunión, los altares, las aureolas de los santos, la mitra, la doxología, las imágenes de la Virgen con el niño Jesús en brazos, el 25 de diciembre como natalicio de Jesucristo, los regalos de los Reyes Magos, el domingo como día sagrado de los cristianos) son todas copias de ritos paganos mistéricos, introducidos por la Iglesia para aumentar su aceptación entre los paganos.

La comunión, comparada con el culto a Mitras que es el único ritual pagano que se le asemeja, es muy diferente ya que el culto a Mitras consistía en comer pan y agua o pan y vino, pero no era a su dios a quien creían comer, como sucede en la comunión, donde el pan y el vino se comen por ser la carne y sangre de Jesucristo. Además, los rituales de culto a Mitras no requerían rituales anteriores (como el bautismo que es necesario en el cristianismo), ni tienen relación con una vida virtuosa ni con estar libre de pecado. El dios al que rendían honor no era un salvador que dio su propia vida, sino un salvador por virtud de un toro sacrificado. Santificar el pan era, sin embargo, una costumbre judía, pero no originó la comunión como acto de comer a Dios.

Los altares cuentan con al menos 300 referencias en el Viejo Testamento y eran elementos importantes en la cultura y religión judías. El altar, además, formó parte de la celebración de la Eucaristía desde comienzos del cristianismo, con referencias de Ignacio de Antioquia (110 D.C), Tertuliano (200 D.C) y San Cipriano de Cartago (250 D.C).

Las aureolas de los santos, ciertamente, evolucionaron de los discos solares en las cabezas de los dioses egipcios y de los discos en las cabezas de los emperadores romanos en las monedas, pero su significado en el arte cristiano no tiene connotaciones paganas; se referían a pasajes bíblicos como el de Moisés que, al bajar del monte Sinaí, tenía la cara resplandeciente, o al de Jesucristo durante la transfiguración, donde su cara “brillaba como el sol”. Era simplemente un recurso artístico para representar los pasajes bíblicos.

La mitra proviene del término griego que significa “turbante” y no apareció en el occidente como vestidura litúrgica de los obispos hasta mediados de la Edad Media. En el oriente, no apareció hasta la caída de Constantinopla. En el oriente, evolucionó de las coronas de los reyes bizantinos y, en el occidente, son una variación del camelaucum, llevado por el Papa en las procesiones. Su origen no tiene que ver con religiones mistéricas paganas.
La doxología (doxa=gloria, y logos=palabra) es una oración de Gloria (Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres que alaban al Señor; le alabamos, te bendecimos…). En esta se emplean conceptos cristianos, trinitarios y extrayendo pasajes del Nuevo Testamento.

Las imágenes de la Virgen con el niño Jesús en brazos evidentemente tienen características encontradas en pictogramas paganos, porque en todas las culturas existen madres con niños en brazos.

El 25 de diciembre como natalicio de Jesucristo era celebrado por los cristianos, muchos años antes de que el emperador Aurelio instaurara una fiesta pagana en esa misma fecha, en el 274 D.C.

Los regalos de los Reyes Magos (oro, incienso y mirra), son atribuidos como regalos recibidos por el dios hindú Krishna recién nacido, pero esto es extraído de una obra llamada The World’s Sixteen Crucified Saviors (Los 16 Salvadores Crucificados del Mundo), donde no se ofrecen referencias concretas que lo avalen y que, además, contradicen los textos religiosos hindúes (el Bhagavad-Gita no habla de la juventud de Krishna, y el Harivamsa Purana y el Bhagavata Purana hablan de su juventud, pero no mencionan regalos).

El domingo como día sagrado de los cristianos es una memoria de la Resurrección de Cristo, que tuvo lugar el primer día de la semana. Este día está establecido como sagrado en el Nuevo Testamento, al ser el día contiguo al sabbath judío, en tiempos de San Pablo. Luego, cristianos prominentes como Ignacio de Antioquia, Barnabás y Didajé continuaban con esta tradición del “dies domenicus”, o Día del Señor. San Justino, hacia el 150 D.C es el primer cristiano en utilizar el término latino “Día del Sol” (el cual usa Dan Brown para sustentar su hipótesis, diciendo que “Día del Sol” es una referencia al culto romano pagano del sol). En el 303 D.C, en el concilio de obispos hispanos de Elvira, se proclamó que si en la ciudad alguien faltaba tres domingos seguidos a la iglesia, sería excomulgado rápidamente. Sólo 20 años después, en el 321, Constantino declaró el domingo como día de descanso y abstención del trabajo, fecha en la cual liberaba a sus soldados cristianos para los servicios religiosos.

Finalmente, el cristianismo se diferencia radicalmente de las religiones mistéricas paganas, ya que estas se basan en los ciclos de cultivo, en conocimientos ocultos esotéricos, en éxtasis sobre la doctrina y en experiencias espirituales místicas. No se basaban en sistemas de enseñanza establecidos ni en doctrinas organizadas. Además, sus fundamentos no consistían en referencias históricas, como sí sucede en el cristianismo.

 

El Priorato de Sión, Leonardo Da Vinci, los Merovingios y los Caballeros Templarios

El Priorato de Sión es una organización real, fundada en 1099, cuyo propósito era el de conservar las pruebas documentadas de que Jesucristo y María Magdalena estuvieron casados (obtenidas mediante su brazo militar, los Caballeros Templarios), de perpetuar el culto a la Diosa, de proteger el secreto del Santo Grial y a los descendientes de los Merovingios, el linaje de Cristo.

El Priorato de Sión es una organización fundada en 1956 por Pierre Plantard. Su propósito era el de establecer que los herederos legítimos para el trono de Francia eran los Merovingios, de quienes él, Pierre Plantard, era el último sucesor. Según documentos llamados Les Dossiers secrets de Henri Lobineau y L’Or de Rennes ou la Vie insolite de Bérenger Saunière, curé de Rennes-le-Château, creaciones falsas hechas por Pierre Plantard, Philippe de Chérisey y Philippe Toscan du Plantier, el Priorato de Sión fue creado para proteger a los descendientes de los Merovingios.

La “verdad” sobre esta organización fue supuestamente descubierta en una iglesia de una pequeña villa francesa (Rennes-le-Chateau) por un sacerdote llamado Berenger Saunière, siendo esto presuntamente la causa de su riqueza (en lugar de la causa real, que eran actos ilícitos en las Misas). Esta historia, sin embargo, no adquiere una conexión con Jesucristo hasta que Henry Soskin mezcló la historia con otra hecha por Robert Ambelain (en la que Jesucristo tenía una concubina llamada Salomé), haciendo importantes a los herederos de los Merovingios no sólo por ser los herederos al trono de Francia sino por ser descendientes de Jesucristo y María Magdalena (que fue escogida en lugar de Salomé por su fama en Francia).

Cabe destacar que todos los documentos son falsos y fueron plantados en la Bibliotheque Nationale de Francia por el propio Pierre Plantard; este fue un hecho público y todos los involucrados con el Priorato han confesado que la organización y sus fundamentos fueron forjados.

Para realizar esta farsa, Plantard tomó como inspiración la “Abadía de Nuestra Señora del Monte Sión”, fundada en 1099 en Jerusalén; una comunidad normal de monjes católicos arrasada por las invasiones musulmanas en 1291. Dichos monjes no tenían ninguna relación con Caballeros Templarios, culto a diosas ni con María Magdalena, ya que “Nuestra Señora” se refiere a la Virgen María.

Los Caballeros Templarios, asimismo, no pudieron haber sido un “brazo militar” del Priorato de Sión. En realidad, los Pobres Soldados de Cristo y el Templo de Salomón fueron una de las primeras 12 órdenes de caballería religiosas, fundados por Hugh des Payens y el caballero francés Godofredo de San Omar, en 1119. Su propósito no era buscar documentos secretos, sino proteger los caminos de Tierra Santa de los delincuentes y atacantes, y así garantizar la seguridad de los peregrinos. Mediante donaciones por esta labor y no por poseer documentos secretos, los Caballeros Templarios obtuvieron riqueza e influencia.
Su erradicación no se debió a una táctica del Vaticano por silenciarlos; el Papado en realidad motivaba a los Caballeros Templarios con entusiasmo, incluso permitiéndoles construir sus propias capillas. Fue el rey francés Felipe el Hermoso quien conspiró contra los Templarios, por motivos financieros. El país estaba cerca de la bancarrota y los Templarios habían acumulado cierta riqueza. El ejército de Felipe rodeó a los Templarios en Francia, arrestándolos (no quemándolos) por crímenes que no cometieron sino que confesaron a raíz de la tortura a que fueron sometidos. El Papa, adicionalmente, no pudo haber arrojado las cenizas de los Templarios al Tíber (como se dice en la novela), ya que el Papa Clemente V ejerció el Papado en Avignon, Francia.

Finalmente, se acusó injustamente a los Templarios de herejías y el Papa no tuvo opción sino disolver la Orden.

Cabe agregar que el último Merovingio fue Childeric III y, luego, el trono francés fue ocupado por los Carolingios en el siglo VIII. Los Merovingios, además, fueron fundados por Clovis, nieto de Merovech (en cuyo honor se nombró la dinastía).

Leonardo da Vinci, junto a muchas prominentes figuras del arte y la ciencia de la humanidad (Isaac Newton, Botticelli, Víctor Hugo, Jean Cocteau, para nombrar sólo algunos) fueron Grandes Maestres del Priorato de Sión. Da Vinci, de hecho, plasmaba en su arte el secreto que llevaba consigo, ya que al ser un homosexual flagrante y adorador de la naturaleza, no sentía respeto por la Iglesia Católica.

Les Dossiers Secrets, documento donde se nombran los supuestos Grandes Maestres del Priorato de Sión, fue uno de los documentos falsos forjados por Pierre Plantard.
En lo que respecta a Leonardo da Vinci (llamarlo sólo Da Vinci es incorrecto, ya que Da Vinci significa de Vinci en italiano), su obra es en realidad enigmática y, sin embargo, no existen pruebas de que posea referencias ocultas a María Magdalena ni al Santo Grial; de hecho, la mayoría de significados que Dan Brown atribuye a las obras de Leonardo contradicen las interpretaciones de numerosos críticos de arte.

Por ejemplo, en La Última Cena, existe el consenso de que la figura a la derecha de Jesús es el apóstol Juan (en lugar de María Magdalena, como indica la novela), y que su apariencia afeminada es clásica en la representación de dicho discípulo. Igualmente, el cáliz (que sería el Santo Grial) no aparece en la pintura porque la escena es extraída del Evangelio según San Juan, donde no se instituye la Eucaristía; específicamente en el momento en que Jesús dice que uno de ellos lo traicionaría. La forma de M formada entre Jesús y la figura a su derecha es resultado de la composición, cuyo propósito era aislar a Jesucristo en el medio como signo de autoridad.

Asimismo, en ninguna de las cartas de Leonardo se encuentran interpretaciones alternas. La Mona Lisa, igualmente, no tiene que ver nada con Amón e Isis, sino con Madonna Lisa, esposa de Francesco di Bartolomeo del Giocondo, a quien Leonardo retrató en la pintura.
La homosexualidad de Leonardo, además, es una sospecha de muchos de sus biógrafos pero no es un hecho comprobado. Su posición hacia la Iglesia era de sumo respeto, y ninguna de sus cartas refleja lo contrario; de hecho, reflejan una profunda importancia por los sacramentos y el perdón de los pecados.

 

El Opus Dei

El Opus Dei es una secta católica profundamente devota, que ha sido objeto de controversia por lavado de cerebro, coerción y una práctica peligrosa llamada “mortificación corporal”; manejan sus finanzas mediante tratos ilícitos con el Vaticano, siendo su prelatura personal (con lo cual lograron la canonización de su fundador, Josemaría Escrivá de Balaguer, en tiempo récord), y está compuesta por monjes numerarios fanáticos obsesionados con la autoflagelación, dispuestos a matar en nombre de la Iglesia. Son machistas y elitistas.

El Opus Dei (Obra de Dios en latín) es una prelatura personal de la Iglesia Católica (lo cual significa simplemente que trasciende a las parroquias regionales) que ayuda a la gente ordinaria laica a alcanzar la santidad a través de y en las actividades cotidianas, especialmente el trabajo. Es una organización laica (lo cual implica que no hay monjes en ella) que condena las actividades criminales y que fue fundada por San Josemaría Escrivá de Balaguer (canonizado rápidamente no por financiamiento ilícito del Opus Dei sino por montones de cartas y testimonios milagrosos atribuidos a él).

Los miembros del Opus Dei pueden ser de tipos diversos, aunque los numerarios, que son con quienes más trata Dan Brown en El Código Da Vinci, son simplemente laicos que hacen el voto de celibato, viven en casas del Opus Dei, y ayudan a la prelatura con el sueldo que ganan en sus empleos. Los numerarios practican, además, ciertas formas de mortificación corporal, como el uso del cilicio y la disciplina. El cilicio es una cadena pequeña de metal con púas, cuyo propósito es crear una pequeña molestia para fortalecer la templanza. La disciplina es un cordón de algodón con el que los numerarios se golpean en los glúteos, con el mismo propósito que el cilicio. Cabe destacar que estas formas de mortificación no son obligatorias, y que tienen antecedentes en el cristianismo a través de la historia y en otras religiones; santos como la Madre Teresa de Calcuta, San Francisco de Asís, Padre Pío y el propio Josemaría Escrivá practicaron la mortificación.

El propósito de estas medidas no es crear dolor, ni heridas, sino fortalecer la templanza y mantener a la mente y el espíritu sobre el cuerpo.

El Opus Dei, adicionalmente, cuenta con miembros tanto femeninos como masculinos; se contemplan actividades separadas para cada sexo teniendo en cuenta sus necesidades específicas. Las mujeres, sin embargo, no son de ninguna forma renegadas, incluso siendo recomendadas a practicar formas de mortificación corporal menos severas que las de los numerarios.

El foco principal del Opus Dei es alcanzar la santidad a través de pequeños sacrificios, de las pequeñas cosas de cada día siendo consagradas a Dios y hechas con amor, especialmente el trabajo.

 

Conclusión

Sólo se puede concluir diciendo que un individuo siempre puede elegir lo que cree; depende de lo que para ese individuo sea importante. A la pregunta acerca de si ¿el Código Da Vinci es válido como registro histórico? la única respuesta posible es un rotundo No. ¿Vale la pena tomar tanto tiempo para contradecir esta simple novela, con tanto ahínco? Claro que sí, porque la historia de la Iglesia está teñida con la sangre de los mártires y los santos, y su desprestigio, por simples novelas como El Código Da Vinci, sólo conllevan a que se deshonre la memoria de esos hombres que fueron perseguidos por su fe. No se puede dejar que siquiera las novelas desvirtúen la vida del hombre más famoso del mundo, Jesús de Nazaret, ya que no sólo es este el hombre más admirado de la historia, sino el más amado.


“Haces mal si alabas, pero peor si censuras, lo que no entiendes” – Leonardo da Vinci

 

Referencias Bibliográficas Adicionales

http://www.mercaba.org/FICHAS/Persecucion/codigo_da_vinci.htm
http://www.bringyou.to/apologetics/DaVinciCode.htm

 

 

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